Almuñécar y la Costa Tropical tienen un microclima subtropical. En términos prácticos, eso son unas cuantas semanas más de baño cada año.
Lo llamativo es que buena parte de esas piscinas se abren tarde y se cierran pronto, como si estuvieran en un sitio con tres meses de verano.
Estirar el uso de la piscina se apoya en tres cosas. La primera, conservar el calor que el sol aporta durante el día: una cubierta o una manta térmica son la inversión con mejor retorno, ya que la superficie es por donde se escapa casi todo el calor. La segunda, mantener el tratamiento activo en los meses templados. Y la web tercera, tener los equipos preparados para más horas de funcionamiento.
Si se quiere uso garantizado fuera de temporada, aquí entra la bomba de calor, pero nunca sola: sin cubierta el consumo se dispara.